REDUCE
LOS RIESGOS CARDIOVASCULARES
Contra la diabetes tipo 2, haga ejercicio
BEATRIZ ROSELLÓ (elmundo.es)
MADRID.- El ejercicio es bueno para la salud. Esta frase, aparentemente
obvia, cobra más sentido según un estudio publicado
en 'Annals of Internal Medicine'. La investigación descubre
que la combinación de dos entrenamientos físicos
favorece el control de la glucosa en diabéticos de tipo
2.
Aunque la genética juega un papel importante en el desarrollo
de la enfermedad, un bajo nivel de actividad física y
una dieta deficiente suelen ser dos aspectos presentes en un
diabético de tipo 2. Tal y como afirmó el director
del estudio, Ronald J. Sigal, "los beneficios del ejercicio
aeróbico para controlar el azúcar en sangre son
conocidos, pero hasta ahora no se sabía cómo influían
los ejercicios de resistencia, ni tampoco la combinación
de los dos".
Los autores han llevado a cabo la investigación a partir
de la comparación de los niveles de glucosa de 251 individuos.
Dividiéndoles en cuatro grupos y, asignando a cada grupo
una tabla de ejercicios diferente, se han analizado los efectos
que tenían los distintos tipos de ejercicio en la evolución
de la enfermedad.
Más concretamente, el primer objetivo era valorar los
cambios en los niveles de hemoglobina A1c en cada grupo y, de
forma secundaria, averiguar las variaciones que se daban en
sus niveles de lípidos y en su presión sanguínea.
Con los resultados obtenidos se pretendía establecer
una comparativa.
Los pacientes escogidos tenían edades comprendidas entre
39 y 70 años, eran previamente inactivos, tenían
diabetes de tipo 2 desde hacía más de seis meses
y un nivel de hemoglobina A1c de 6'6% a 9'9%.
Los criterios de exclusión fueron los siguientes: que
requiriesen una terapia con insulina (en este caso serían
diabéticos tipo 1), o que hubieran tenido cambios durante
los dos meses previos al estudio en hipoglucemia oral, hipertensión,
el nivel de lípidos, o en el peso. Asímismo, también
fueron descartados aquellos diabéticos que necesitasen
medicación.
Pesas,
bicicleta, o la combinación de ambos
Al primer grupo se le pidió que llevase a cabo ejercicios
aeróbicos, al segundo ejercicios de resistencia, al tercero
la combinación de ambos y al cuarto que no realizase
ninguna actividad.
El
entrenamiento aeróbico consistía en realizar una
actividad continuada de grandes grupos musculares múltiples
(en cinta de correr o bicicleta estática), mientras que
el entrenamiento de resistencia sólo abarcaba una ligera
actividad en algún músculo (máquinas de
pesas) y requería cierto descanso: menos de la mitad
del tiempo de cada sesión se utilizaba para contraer
la musculatura. El grupo que combinaba los dos tipos de ejercicios
los realizaba los mismos días, alternando el orden.
Todos
los grupos llevaron a cabo el programa en tres sesiones semanales
de 45 minutos cada una, durante 26 semanas.
Los
individuos incluidos en los programas de entrenamiento llevaban
a cabo durante las cuatro primeras semanas un calentamiento
que, dependiendo del grupo, era diferente. El rodaje del grupo
de ejercicios aeróbicos tenía como objetivo adaptar
gradualmente al cuerpo a la actividad, evitando dolores musculares,
daños y desmotivación (debida a un cansancio excesivo,
por ejemplo). Los fines del calentamiento de resistencia eran,
sin embargo, fortalecer gradualmente la musculatura, sin causar
daños.
Los
efectos de ambos tipos de ejercicios, realizados por separado,
en los niveles de hemoglobina A1c eran similares, mientras que
el grupo que combinó estos dos ejercicios consiguió
reducirlo el doble, pues se complementaban. Los beneficios de
esta disminución son significativos, ya que, tal y como
afirman los autores del estudio, un 1% menos de hemoglobina
A1c supone la reducción de los episodios cardiovasculares
principales entre el 15 y el 20%.
Por
un lado, los ejercicios aeróbicos mejoraron la capacidad
cardiorespiratoria del paciente y, por el otro, la actividad
de resistencia aumentó la fuerza muscular y la resistencia
física. Ambos entrenamientos redujeron la grasa abdominal
de los pacientes. Los cambios en la presión sanguínea
y en los niveles de lípidos fueron relativamente similares
en los cuatro grupos.
Tan
sencillo como no coger el autobús
Manuel
Aguilar, del Servicio de Endocrinología y Nutrición
del Hospitar Puerta del Mar de Cádiz, destaca los beneficios
del ejercicio aeróbico en estos pacientes, ya que "mejora
el riesgo de enfermedades cardiovasculares que, en definitiva,
es lo más importante". Este especialista, que es
además Presidente Electo de la Sociedad Española
de Diabetes (SED), pone énfasis en que los diabéticos
de tipo 2 son a menudo personas de edad avanzada para las que
la realización de este tipo de actividades sencillas
puede convertirse en algo cotidiano "como no coger el autobús
e ir andando, por ejemplo".
Por
eso, resalta la importancia de estos ejercicios, porque gracias
a su sencillez "permiten asegurar una regularidad de ejecución
por parte de estos pacientes, a diferencia de otros entrenamientos,
cuya eficacia no está probada y que, debido a su complejidad,
resulta más difícil llevarlos a cabo, siendo,
por lo tanto, son menos eficaces".
A
pesar de los claros beneficios obtenidos por el programa que
combinaba los dos ejercicios, debe tenerse en cuenta que estos
pacientes invirtieron más tiempo al día en realizar
el entrenamiento.
El
editorial de 'Annals of Internal Medicine' explica que es lógico
que estos individuos quemasen más calorías que
los que sólo realizaban un ejercicio. Asimismo, este
periódico advierte de que no se puede asegurar que las
diferencias en el control de la diabetes se debieran a la combinación
de los dos ejercicios, o más bien a que uno de los grupos
realizara más actividad física que el otro.
Fuente: Diario "El Mundo", España
Octubre
de 2007
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